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viernes, 10 de agosto de 2012

Un símbolo de dignidad

   A continuación os dejamos un artículo de Alberto Garzón, nuestro diputado por Málaga en el Congreso de los Diputados, sobre el SAT (tan en boca de todos últimamente).

Un símbolo de dignidad
El martes un grupo de trabajadores del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) entró de forma organizada en dos grandes superficies y se llevó sin pagar un importante número de productos de primera necesidad, con objeto de repartirlos entre los más necesitados. Como consecuencia, el ministerio del Interior ha ordenado ya la detención de los responsables. Varios días después podemos confirmar, a mi juicio, que la acción del SAT ha sido un completo éxito.

Comencemos por el contexto social. Según UNICEF en España un 17’1% de los niños están bajo el umbral de la pobreza, mientras que Acción contra el Hambre denuncia que un 25% están desnutridos. Al mismo tiempo 2 millones de españoles se beneficiarán de las ayudas que la Comisión Europea ha enviado este año –con un total de 67 millones de kilos de comida- para combatir el hambre en nuestro país. A nadie se le escapa que las organizaciones solidarias han visto dispararse sus necesidades para poder atender con eficacia a una población crecientemente empobrecida.

A pesar de lo apuntado arriba es obvio también que en nuestro país no falta comida, ni tierras fértiles ni medios técnicos con los que paliar el hambre. Lo que sí falta es voluntad política que se atreva a enfrentar las desigualdades de riqueza y renta. Y lo que sobre todo falta es que se cumpla la constitución española y su artículo 128.1, el cual declara que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Y la acción del SAT ha logrado precisamente poner esto de relieve, marcarlo en la agenda, y lo ha hecho siguiendo la máxima libertaria de Emna Goldman, que instigaba a los trabajadores con la siguiente proclama: “pedid trabajo, si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan“.

Pero la acción del SAT ha ido más allá de lo concreto, es decir, del reparto de comida, y ha penetrado con fuerza en el mundo ideológico. Decía Guy Debord que vivimos en la sociedad del espectáculo y nos recordaba, citando a Feuerbach, que en nuestro tiempo “se prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser”. No hay duda sobre ello: en la sociedad del espectáculo la imagen importa más que la sustancia y los símbolos se convierten en el arma más valiosa para las causas políticas y las causas empresariales.  Y la acción del SAT no es una medida contra la crisis –porque su generalización no resuelve los problemas de raíz- sino una acción simbólica con un claro contenido político. Es sustancialmente distinto.

Efectivamente nadie, y los compañeros del SAT menos, tenían como intención que aquella acción del martes se convirtiera en un elemento clave del programa electoral. Lo del SAT ha sido una brillante táctica comunicativa para poner sobre la agenda política un grave problema social. Hablamos de un pensado golpe contra la ideología dominante, es decir, contra la concepción del mundo que tiene la gente acerca de cómo debe organizarse una sociedad. Esta acción ha servido para remover los cimientos ideológicos de la mayoría de la gente. Por supuesto que no ha convencido a muchos, quizá la mayoría, pero ha golpeado por primera vez y con contundencia su sistema de ideas y el cual estaba hasta ahora muy asentado y consolidado. Ha mermado sus defensas.

No olvidemos que vivimos una crisis ideológica que se manifiesta en el cambio de cómo la gente concibe e interpreta su realidad más cercana. La concepción del mundo que había sido dominante hasta ahora se resquebraja y todo está en duda. Se cuestiona que los políticos y economistas sepan qué hacer, que las instituciones políticas sean útiles para resolver los problemas, que las entidades financieras sean fundamentales, que haya democracia, que las empresas privadas sean superiores a las públicas, que la policía defienda al pueblo, y también –y es lo que aquí nos ocupa- que la propiedad privada sea sagrada y esté por encima de otros derechos como el de la vivienda o la alimentación.

Algunos denunciarán que la acción del SAT es ilegal. Efectivamente, lo es. Pero la cuestión no reside en saber en qué lado de la frontera jurídica cae, sino en si es una acción legítima y digna o si por el contrario no lo es. Y cuando sabemos que las necesidades humanas básicas pueden satisfacerse técnicamente pero el único obstáculo para conseguirlo es el propio marco institucional, diseñado en beneficio y garantía de la gran empresa y las grandes fortunas, es cuando acciones como las del SAT recobran toda su naturaleza revolucionaria y de justicia social. En ese punto la ilegalidad es legítima y contribuye a preparar el terreno para un cambio institucional que primero y ante todo ha de construirse en el plano ideológico.

viernes, 4 de mayo de 2012

La mala gestión de Oña, la paga la ciudadanía

   El pasado mes de Marzo en el Pleno Ordinario el PP, en asuntos de urgencia y por sorpresa,  introdujo en el orden del día el Plan de Ajuste del Ayuntamiento de Fuengirola. Además la Señora Oña volvió a mentir descaradamente al decir que el Pleno Ordinario había modificado su fecha por que debían introducir el Plan de Ajuste y que se informó a los grupos de la oposición. El Grupo Municipal de IU-LV recibió el Plan de Ajuste minutos antes de la celebración del Pleno y se nos llamó días antes diciendo que el Pleno se aplazaba por el motivo de las elecciones generales. 


   El Plan de Ajuste es de carácter obligado para todos aquellos Ayuntamientos que quieran hacer frente a las deudas contraídas con los proveedores. En su intervención la Concejala de Hacienda dijo que el Ayuntamiento de Fuengirola tenía ciertas prioridades en su elaboración: no habría subida de impuestos, no habría recortes sociales, ni educativos, no puede haber bajada de salarios ni despidos.

Extraído del Acta de Pleno 30/03/2012
 
   La Concejala de Hacienda continuó su exposición argumentando que las tasas, impuestos no subirán y solo se les va a aplicar "ESTRICTAMENTE EL IPC" que han estimado desde el Equipo de Gobierno en el 1% por no saber cual será el IPC real en un futuro.

Extraído del Acta de Pleno 30/03/2012


  
    Sin embargo, la realidad del Plan de Ajuste es otra bien distinta, como podemos apreciar en el documento en la Medida 4: correcta financiación de tasas y precios públicos prevén desde el Equipo de Gobierno obtener 1,8 millones de Euros anuales. Si no suben las tasas y solo se actualizan al valor del IPC ¿De dónde salen estos 1,8 millones?, pues es bien sencillo de los bolsillos de los ciudadanos/as porque aunque nos repitan una y otra vez que no van a subir los impuestos y las tasas SI VAN SUBIR Y NOS MIENTEN DESCARADAMENTE.

Plan de Ajuste Ayuntamiento de Fuengirola

   Los servicios culturales nos saldrán muchos más caros a partir de la aprobación de este Plan de Ajuste con un aumento de los precios públicos que rondan el 3.3%.

Plan de Ajuste Ayuntamiento de Fuengirola



   También se crearán nuevas tasas, como por ejemplo la tasa de recogida de basuras, que según el PP no existe y que está totalmente subvencionada por el Ayuntamiento, sin embargo esta tasa quedó refundida en el recibo del IBI según acuerdo plenario en el año 1995  y hasta el día de hoy no existe ningún acuerdo plenario que derogue esta inclusión.

   La propia Oña dejó muy claro en su intervención la diferencia entre una tasa y un impuesto, textualmente dijo que la ley establecía que la tasa es igual al coste del servicio.

Extraído del acta del Pleno 30/03/2012
 
   Sin embargo podemos observar como Oña miente descaradamente una vez más, ya que se está cobrando a los fuengiroleños/as en la tasa de transporte, tratamiento y eliminación de residuos sólidos urbanos (basura), no lo que cuesta el servicio sino medio millón de euros de más a los ciudadanos/as ¿esto es legal?

Escrito realizado por recaudación a petición de nuestro Grupo Municipal


   Desde nuestro Grupo Municipal estamos en contra de este Plan de Ajuste puesto que supone una intervención directa del Estado en las cuentas públicas de las entidades locales. Tal y como expresó nuestro portavoz en el Congreso de los Diputados Alberto Garzón, el PP apoyaba los créditos ICO como mecanismo de pago a proveedores mientras estuvo en la oposición, sin embargo ahora que están en el Gobierno nos presentan un plan radicalmente diferente, un Plan de Ajuste que supone que los ciudadanos/as de nuestra localidad tengan que echarse sobre los hombros la MALA GESTIÓN que ha llevado a cabo este Ayuntamiento a un endeudamiento brutal que ahora deben pagar los fuengiroleños/as con subidas de impuestos, tasas y precios públicos.