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jueves, 6 de junio de 2013

¿Dónde está el dinero?

   Estamos acostumbrados en estos tiempos de crisis a escuchar los mensajes que desde el Gobierno del Estado nos mandan sus dirigentes, anteriormente lo hacían desde el PSOE cuando gobernaba Rodríguez Zapatero, y lo hace ahora el PP, un mensaje que intentan grabar a fuego en las mentes y en las conciencias de los españoles/as a través del uso de los medios de comunicación de masas y su neolenguaje para hacer pensar a los ciudadanos/as de nuestro país que no hay dinero y que no se puede gastar más de lo que uno ingresa.

   Con esa frase lapidaria de "el Estado no puede gastar más de lo que ingresa", inducen a la ciudadanía a pensar que los recortes son necesarios, que tiene lógica que no podemos gastar lo que no tenemos, y además hacen la siguiente comparación "si una familia ingresa 1000€ al mes que cobran por su trabajo, no pueden gastar 1700€ mensuales" es un mensaje que cala en gran parte de la ciudadanía que se deja llevar por lo publicado en los medios y cae en el mensaje falaz de que no hay alternativa a los recortes. 

   Por eso, es responsabilidad de la izquierda, de la izquierda real, la izquierda transformadora y alternativa el explicar y hacer pensar a los ciudadanos/as para que, con argumentos de peso, comiencen a pensar por sí mismos, y no se dejen influenciar del mensaje neoliberal que practica el PP y PSOE que es del todo vano y falaz.

   En su mensaje de austeridad nos hablan de que no hay alternativa a los recortes, que hay que ahorrar en sanidad, educación, en pensiones, en gastos sociales, que es necesario privatizarlo todo... para que los gastos no sean superiores a los ingresos, y que a la vez hay que ingresar más y subir impuestos como el IRPF o el IVA. Ese es el mensaje AUSTERIDAD, AUSTERIDAD Y AUSTERIDAD, y que no hay alternativa a dicha austeridad.

   Pero ¿es cierto que no hay alternativa?, claro que existe alternativa, el Gobierno de la Nación con su política de austeridad sigue los dictados que les ordena la Troika, ese maldito triángulo formado por el FMI (Fondo Monetario Internacional), BCE (Banco Central Europeo) y la Comisión Europea, que desde Europa receta una medicina que está matando al enfermo, ya que estas políticas de austeridad están empobreciendo a la población y haciendo que la deuda de los países aumente en vez de disminuirla. 

  ¿Cuál es la alternativa?, es evidente que el Estado necesita fondos y recursos económicos pero la cuestión es de donde obtenemos los recursos económicos, a día de hoy el Estado está obteniendo los recursos económicos de la clase trabajadora, 8 de cada 10 euros que recauda la hacienda pública provienen de las rentas del trabajo y solo 2 euros provienen de las rentas del capital. El Gobierno del PP está haciendo recaer el peso de la crisis en las espaldas y bolsillos de los trabajadores/as de este país, en definitiva de los inocentes, mientras que los culpables de la crisis: banqueros, especuladores, grandes capitales se van de rositas. 

   A día de hoy el Fisco deja de ingresar en torno a 80.000 millones de euros debido al fraude fiscal y a la evasión de capitales, existen a día de hoy 31 paraísos fiscales relacionados con la Unión Europea y Reino Unido. Estos paraísos fiscales tuvieron su origen como territorios que servían como refugio a banqueros y piratas y aun hoy siguen dando cobijo y protegiendo los bienes de actividades delictivas y de grandes multinacionales,  políticos corruptos, deportistas de élite, narcotraficantes, miembros de las mafias...

  Desde la Unión Europea, no se lucha activamente contra los paraísos fiscales, y desde el Gobierno de la Nación tampoco, quizás la respuesta a esta dejadez sea que el 7% de los miembros de los Consejos de Administración de las empresas del Ibex-35 son ex-ministros, ex-secretarios de Estado y ex-presidentes del Gobierno de España (Felipe González en Gas Natural y José María Aznar en Endesa son un buen ejemplo), que colaboran desde sus nuevos cargos con los paraísos fiscales siendo cómplices de actividades delictivas.

   Por ello, desde Izquierda Unida, defendemos que hay alternativa y esta alternativa pasa por cumplir con el artículo 31 de nuestra Constitución:Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio". 

 Que se cumpla el articulo 31, para que paguen más las rentas del capital, y se deshaga esa proporción de 8-2 que favorece en la actualidad de forma desvergonzada al capital, hay que gravar con impuestos especiales al gran capital recuperando el Impuesto sobre el Patrimonio y a todas aquellas empresas que tengan en sus cuentas de resultados más de un millón de euros de beneficio, así como una persecución del fraude fiscal y de los paraísos fiscales: 
  • Prohibiendo que las entidades bancarias españolas tengan filiales o sucursales en paraísos fiscales. Actualmente el BBVA tiene 23 sociedades domiciliadas en paraísos fiscales, Banco Sabadell, 13; Banco Popular, 6; Banesto, 2; Banco Santander,34; La Caixa,2 y la antigua Caja Madrid, 3
  • No reconocer la personalidad jurídica a las sociedades constituidas en paraísos fiscales para intervenir en el tráfico mercantil español.    
  • Establecer penas agravadas cuando el fraude fiscal se cometa a través de la utilización de paraísos fiscales 
  • Impedir que los deportistas de élite domicilien sus cuentas en paraísos fiscales impidiéndoles competir representando a nuestro país en competiciones internacionales.
  • Realizar una lista de multinacionales, empresas y particulares que tengan depósitos o actúen en paraísos fiscales.
  • Establecer un gravamen especial sobre movimientos de fondos en paraísos fiscales 
   Con estas medidas el estado podría recuperar gran parte de los 80.000 mil millones de euros que se dejan de ingresar en las arcas del Estado debido al fraude fiscal, con estos 80.000 mil millones de euros nuestro país estaría ya en condiciones de plantarse ante a la Comisión Europea e instarle a que se negocie la deuda para que solo se pague la parte de la deuda que nos corresponda, no lo deuda ilegitima contraída por especuladores y banqueros, para ello es necesario que se realice una auditoría de la deuda, que el PP no quiere llevar a cabo porque gobiernan para los de arriba dejando en la estacada a los de abajo. 

   Por tanto sí hay alternativa, es falso que no haya dinero, sí hay dinero pero el PP ha decidido hacer pagar la crisis a los trabajadores/as, puño de acero contra los pensionistas, dependientes, trabajadores, estudiantes, jóvenes, mujeres, funcionarios... y guante de seda con los banqueros, especuladores y grandes capitales a los que se les permite la evasión fiscal y el fraude. 

   Es cierto que si una familia ingresa 1000€ no puede gastar a final de mes 1700€, pero es que las familias no tienen capacidad para generar más ingresos, ya que si todos los miembros de la unidad familiar están trabajando, ya no pueden ingresar más recursos pero un Estado si puede generar más recursos, y puede generar recursos de dos formas, a la manera del PP, obteniendo esos recursos del 99% de la población a través de impuestos indirectos como el IVA o IRPF o puede obtener recursos de ese 1% de la población inexpugnable, que se está enriqueciendo con la crisis a costa de los trabajadores/as de este país y puede generar más ingresos con la persecución del enorme fraude fiscal y los paraísos fiscales. 



jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Dónde está el Tsunami?

   No hay plena conciencia en los mayores centros de los establishments políticos y mediáticos españoles del grado de descontento de la mayoría de la población hacia la clase política. Una de las expresiones utilizadas por el Movimiento 15-M para manifestar su desacuerdo con las políticas públicas altamente impopulares aprobadas durante los años de crisis por mayorías en las Cortes españolas (y en varios parlamentos autonómicos), es que tales políticos “no nos representan”, dicho que goza de una simpatía generalizada entre la población. Las encuestas de opinión popular expresan que la clase política se ha convertido en uno de los mayores problemas que existe en España.

    Este desapego con las instituciones políticas está basado, en parte, en la naturaleza poco representativa del Parlamento, resultado de un sistema electoral poco representativo, hecho que se ha mostrado con toda claridad en las elecciones del 20-N.
 
    La interpretación más común en los medios de mayor difusión españoles es que la población se ha movido hacia la derecha, eligiendo masivamente al partido conservador. Con ello se señala por parte de tales medios que existe un amplio apoyo a las propuestas electorales de tal partido, que se centran en la necesidad de hacer recortes masivos de gasto público. Rajoy señaló en campaña que, excepto las pensiones, ningún otro capítulo del presupuesto se salvaría de las reducciones de gasto público.

    La victoria del PP se está presentando, pues, como una victoria abrumadora, utilizándose el término tsunami con gran frecuencia. Y como muestra de este tsunami se presenta el mapa electoral de España cubierto de azul, el color del PP, excepto en Catalunya y en el País Vasco. Tal tsunami se presenta también como un mandato para hacer políticas de austeridad. Por cierto, en Catalunya, la victoria de CiU también se ha presentado como una aprobación masiva por parte del pueblo catalán de las políticas de recortes que ha realizado tal partido en el Gobierno.



    En todas estas interpretaciones se ignora la escasa calidad democrática del sistema electoral español. Veamos los datos. El PP consiguió sólo el 30% del voto del censo electoral, es decir, de todos los españoles adultos que podían votar. Ello quiere decir que el 70% no le votó. No es cierto, por lo tanto, que el pueblo español que incluye, además de los votantes del PP, a los abstencionistas y a los votantes de otras opciones políticas, haya dado su apoyo al PP y a sus políticas de austeridad. La gran mayoría del pueblo español no votó al PP, ni apoya sus políticas.

    Es más, los datos tampoco confirman que haya habido un movimiento del pueblo español hacia la derecha. El voto del PP fue del 30,27% de todas las personas que podían votar, que fue sólo un 0,96% (repito, sólo un 0,96%) más del que consiguió en 2008 en las anteriores elecciones legislativas (un 29,31%). Es difícil sostener que ha habido un tsunami a favor del PP, la expresión utilizada en la mayoría de los medios. Continúa siendo un partido que, bajo un sistema proporcional que diera el mismo peso a todos los votos, sería minoritario. Su aumento acentuado de número de parlamentarios se debe primordialmente al colapso del PSOE, que pasó de representar el 32,19% del censo electoral al 19,49%, precisamente por haber hecho los recortes que ahora el PP quiere expandir. No es coherente argumentar que hay un mandato popular para realizar las políticas de austeridad del PP cuando el PSOE fue expulsado del Gobierno precisamente por llevar a cabo tales políticas.

    Una situación incluso más acentuada ocurre en Catalunya con CiU. Este partido consiguió sólo el voto del 18,8% de todos los catalanes que podían votar, lo cual quiere decir que el 81,2% no le votó. Deducir de ello –como ha concluido el presidente de tal partido y de la Generalitat– que el resultado de las elecciones es una muestra de apoyo del pueblo catalán a sus recortes es una lectura excesivamente sesgada que carece de credibilidad. Aquí, de nuevo, el hecho de que se presentara a toda Catalunya bajo los colores de CiU se debe predominantemente al descenso tan notable del PSC, que pasó de cosechar el apoyo de un 31,74% del censo electoral (de todos los catalanes que podían votar) a un 17,1%, resultado en gran parte de la identificación del PSC con los recortes del Gobierno Zapatero.

    No hay, pues, un mandato popular para que el PP o CiU realicen las políticas de recortes, si por mandato se entiende el deseo de la mayoría de la ciudadanía. En realidad, las encuestas que tenemos disponibles muestran que la mayoría de la población no está de acuerdo con tales políticas, favoreciendo otras alternativas, muchas de las cuales ni siquiera están siendo consideradas (encuesta del CIS de 2010 y 2011).

    Vemos, pues, que el partido que gobernará es un partido minoritario entre la población española, aunque tenga gran mayoría en escaños. De ahí que cuando el Movimiento 15-M denuncie a las Cortes españolas por realizar las políticas impopulares de recortes, por no representar a la mayoría de la población, llevará toda la razón, pues representarán sólo a una minoría. El PP tendrá un control casi absoluto sobre los aparatos del Estado sin que le haya votado la mayoría de los españoles, por mucho que los medios pinten en azul el mapa de España. No hay duda de que, de llevarse a cabo tales políticas de recortes, además de generar gran conflicto social, desacreditarán todavía más a la clase política y a la democracia española. Las nuevas generaciones, educadas ya en valores democráticos, son más exigentes que las que les precedieron y no aceptarán la democracia limitada que tenemos, resultado de una Transición inmodélica que determinó una democracia incompleta, responsable de un bienestar insuficiente.

Vicenç Navarro.
Politólogo y economista.
Catedrático de la Universidad Pompeu Fabra