jueves, 26 de abril de 2012

Una crisis estructural conlleva un nuevo orden social

   La actual crisis económica está revelando que los gobiernos e instituciones internacionales están profundamente despistados al respecto de lo que deberían hacer para resolver la crisis. Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) ofrece soluciones antagónicas a las que proponen otras instituciones, como por ejemplo el Banco de España y el mismo FMI de hace algunos años, la Comisión Europea ha anunciado recientemente también que modifica su política respecto a cuestiones tales como el salario mínimo interprofesional -ahora le parece una herramienta útil para salir de la crisis. Y los gobiernos, que comenzaron a intentar capear la crisis con medidas de estímulo económico ahora están enfrascados en la aplicación de duras medidas de ajuste que amenazan con llevar la economía a una Gran Depresión.

   En ese marco la pregunta que muchos se hacen, con independencia de sus prejuicios e ideología, es: ¿hay alternativas?, ¿podemos encontrar soluciones para evitar la gran catástrofe social y económica que se avecina?, ¿o por el contrario tenemos que resignarnos a aceptar los efectos que provocan políticas de recortes contempladas como necesarias e inevitables?

   La actual crisis es una naturaleza estructural porque es universal (no circunscrita a una sola esfera, por ejemplo productiva, financiera, ecológica…), global (afecta a todas las economías del mundo) y continua en el tiempo (no es cíclica en el sentido de requerir un breve lapso de tiempo para su recuperación). La crisis más parecida ocurrió en los años treinta del siglo pasado, si bien ahora hay nuevos elementos en juego de una importancia crucial (como el fenómeno ecológico).

   Ahora bien, cuando uno busca alternativas tiende a pensar a partir de una estructura mental muy determinada históricamente. Esto quiere decir que de forma automática ofrecemos respuestas que se inscriben dentro del marco habitual en el que hemos venido operando hasta este momento. Y ahí está uno de los errores más importantes, pues echamos mano de las mismas herramientas que hemos utilizado hasta ahora para procurar responder a problemas que son nuevos.

   Pero lo que se está viniendo abajo es precisamente ese mundo al que estábamos acostumbrados, esas instituciones que habían regido el funcionamiento de nuestras economías en los últimos treinta años. Se está viniendo abajo, en palabras de los economistas radicales estadounidenses, la estructura institucional que ha configurado el mundo en el que vivíamos hasta ahora. Más concretamente, se están rompiendo las formas de relación entre capital y trabajo, entre capital y Estado, entre capitales y la propia ideología dominante.

   En este escenario no cabe respuesta en el marco institucional previo, es decir, no es posible pensar en términos de algo que ya no existirá por más tiempo. Y esto la derecha económica lo sabe perfectamente. La derecha está dinamitando esas relaciones arriba mencionadas con objeto de avanzar hacia un nuevo orden social de una naturaleza profundamente regresiva. Cabe decir, a modo de ejemplo, que la derecha no reforma el mercado de trabajo sino las relaciones laborales, esto es, la relación entre capital y trabajo. Y obviamente lo hace a favor del capital, porque el modelo social al que aspira requiere eso. Requiere superar las actuales instituciones a favor de una nueva configuración social diseñada a partir de sus tesis ideológicas.

   La izquierda tradicional o socialdemócrata, sin embargo, espera amargamente un cambio milagroso que le permita volver a ofrecer soluciones en un marco familiar. Por esa razón los partidos socioliberales, como el PSOE, limitan su acción política a esperar que la Unión Europea de un giro de 180 grados y vuelva a admitir políticas de inspiración keynesiana. Pero no entienden, o no quieren aceptar, que la propia Unión Europea es una institución rota que se mantiene viva porque la derecha la está utilizando en su huída hacia delante, hacia ese nuevo orden social que convenimos en llamar neofeudalismo.

   La solución a esta crisis estructural tiene que ser necesariamente estructural, es decir, ha de modificar todas esas relaciones a las que hacía referencia antes. Pero no al modo en que lo hace la derecha, sino a partir de otra lógica radicalmente distinta. Las medidas de política económica necesarias implican romper y superar el marco actual.

   Baste un ejemplo gráfico. El problema de la vivienda en nuestro país es tan grave que lleva a que haya una media de 250 desahucios al día a la vez que existen casi 6 millones de viviendas vacías, todo lo cual se acompaña de una realidad social que impide que las generaciones más jóvenes puedan incluso aspirar a emanciparse. Esa situación puede resolverse interviniendo en los stocks de viviendas que son propiedad de los bancos, tanto de los privados como de los que están intervenidos, pero conlleva necesariamente romper con la lógica imperante hasta ahora. Es decir, es una solución radical -la única posible- que implica romper con los contratos y la llamada seguridad jurídica, e incluso con la propiedad privada. Lo mismo ocurre con otras soluciones necesarias como la auditoría de la deuda pública o la reestructuración de deudas privadas, medida esta última que recomienda ya hasta el FMI.

   No olvidemos el contexto histórico, en un mundo altamente globalizado donde las economías capitalistas compiten entre sí con mayor ferocidad que nunca y donde los trabajadores de todas partes están sometidos a la existencia del “ejército industrial de reserva mundial”. El mundo está cambiando y esta crisis está demostrando que la fractura institucional afecta a todos los niveles, incluído el ideológico. La gente está cambiando también su estructura mental, tras desmitificar el capitalismo y la ideología dominante que profesaba que el individualismo social y económico nos llevaría a la gloria personal y nacional. Todo está en cuestión y lo estará más en los próximos meses y años, abriendo oportunidades y riesgos nuevos para la configuración de una nueva sociedad.

   La derecha ya ha tomando su decisión porque está huyendo hacia delante. Sabe que de esta crisis ha de nacer un nuevo orden social y, dejándose arrastrar por la dinámica del sistema capitalista que conlleva la competencia feroz en todos los ámbitos, se está deshaciendo de lo que considera lastres (Estado del Bienestar y derechos laborales fundamentalmente). La izquierda está despertando, afortunadamente, y ya reclama la refundación de los países y las economías, llamando a nuevos procesos constitucionales y otras nuevas formas de cambiar la configuración social actual. Ahí es donde yo veo la batalla, en responder qué nuevo orden social queremos nosotros en contraposición con el dramático deseo de la derecha.

Alberto Garzón Diputado por Málaga en el Congreso

Los militantes de IU apoyan la entrada en el Gobierno Andaluz

   Los militantes de IU LV-CA han respaldo, con un 84,93% de los votos emitidos en el Referendum convocado por la formación, la entrada en el Gobierno de la Junta de Andalucía, mientras que el 16,12% ha optado por una pacto de legislatura. El acuerdo programático ha sido avalado por el 84,77% y ha sido rechazo por el 13,95%. 

   La participación final ha sido del 80,29 % de los votos, lo que supone en votos absolutos 6.130 de los 7.635 militantes que finalmente tenían derecho al voto, una vez subsanados los errores y aceptados la mayoría de las reclamaciones, incluidas las que se presentaron fuera de tiempo. 949 votos han sido considerados no válidos, al usarse otra papeleta diferente.

   En cuanto a nuestra localidad, tuvimos una participación del 100% de los afiliados, los cuales el 94,1% dieron su voto favorable a entrar a formar parte del Gobierno Andaluz, frente al 5,9% que se decantaron por un pacto de legislatura, pero lo más llamativo fue que el 100% de los simpatizantes que participaron en la votación dieron su conformidad a formar parte del Gobierno Andaluz. Cuadro resumen resultados del Referendum IU

    El Coordinador General de IU LV-CA, Diego Valderas, considera que las bases de la organización han ratificado de forma clara el acuerdo programático alcanzado con el PSOE-A y la incorporación de la formación a un gobierno de coalición. También ha destacado el ejemplo de participación y de democracia que ha dado la formación en una jornada que consideró histórica.
 


 
 
 

viernes, 20 de abril de 2012

Las bases decidirán el futuro de IU-LVCA en Andalucía

   Delegaciones de PSOE-A e IULV-CA han cerrado, a 24 horas de la constitución del nuevo Parlamento andaluz surgido de las elecciones autonómicas del 25 de marzo, un pre acuerdo programático articulado en seis bloques que permitirá garantizar un gobierno estable en la comunidad para toda la legislatura.

   Así lo han anunciado este miércoles en rueda de prensa conjunta en Sevilla la secretaria de Organización del PSOE-A, Susana Díaz, y el portavoz de IU en el Congreso y diputado por Sevilla, José Luis Centella, que han coincidido en destacar que se trata de un "magnífico" acuerdo que atiende "el mandato" de los andaluces en las urnas y que va a garantizar un gobierno "estable y fuerte" para los próximos cuatro años.


José Luís Centella (Diputado de Izquierda Plural en el Congreso) junto a Susana Díaz (PSOE)


   Díaz ha subrayado el compromiso de ambas formaciones de "poner en todo momento por delante los intereses de Andalucía", mientras que Centella ha incidido en que el acuerdo alcanzado con el PSOE-A sirve tanto para configurar un gobierno de coalición como para alcanzar un acuerdo de legislatura.

   Los seis ejes fundamentales que se incluyen en ese acuerdo programático son los relativos a la generación de empleo de calidad, lo que supondrá la puesta en marcha de una agenda por el empleo, fruto del diálogo con los agentes sociales, que incluirá planes de choque y medidas, con las respectivas dotaciones económicas; a la protección del sistema social y de los derechos sociales de los ciudadanos; al impulso a un nuevo sistema productivo y económico sostenible; a la defensa de la autonomía andaluza frente a una derecha que piensa en la "intervención" y en que las autonomías son un "estorbo"; a la profundización en la democracia, en la participación ciudadana y en elementos de austeridad y de ética en el ejercicio de la actividad pública, y a que Andalucía tenga voz propia ante la Unión Europea.

    José Luis Centella ha dicho que Izquierda Unida no está de acuerdo con el asunto del déficit, pero sí quiere contribuir a afrontar la situación desde la autonomía andaluza. Ha manifestado además que el acuerdo alcanzado cumple la "inmensa parte" de los compromisos con la ciudadanía que el coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas, asumió ante notario durante la pasada campaña electoral.

   Respecto a la fórmula por la que finalmente optará Izquierda Unida, si un pacto de legislatura o un pacto de gobierno con el PSOE-A, ha expuesto que esa es una decisión que adoptarán las bases de la formación en el referéndum convocado el día 24 y apuntado que las 180 asambleas que se han celebrado hasta ahora ya han indicado muchas cosas, como que el 90 por ciento tiene descartado que se permita a Javier Arenas ser presidente de la Junta.
  
Papeleta que se usará en el Referendum del día 24/04/2012

   "Lo que frustraría a la gente de izquierda es que Arenas fuera presidente y ahí no les vamos a defraudar", según Centella, quien ha recalcado que Andalucía debe contar con un gobierno coherente y fuerte que llame a las cosas por su nombre y que va a cambiar la lógica de entender la política, frente a esa "lógica de los recortes sociales y del vaciado de la autonomía" que pretende la derecha.

   Más que los nombres de los consejeros, según ha agregado, lo que de verdad interesa a los andaluces es que haya un gobierno con un programa solvente y con estabilidad para cuatro años.