martes, 10 de septiembre de 2013

Los insultos de Oña y el PP

   Como ya adelantamos en las redes sociales vamos a compartir el vídeo de los insultos y faltas de respeto de Oña y los ediles del PP de Fuengirola en el pleno ordinario del pasado mes de julio. 

   Se puede observar de forma clara y evidente la falta de talante democrático del PP y de nuestra Alcaldesa, que con sus críticas e insultos al discurso y al Portavoz de Izquierda Unida Fuengirola pone en evidencia que ante la falta de argumentos el único recurso que queda es el insulto y el menosprecio constante  incluso a nivel personal.




  Así es como actua Oña y el PP de Fuengirola en los plenos de la ciudad, esta es la verdadera cara de Oña JUZGUEN USTEDES MISMOS
   

jueves, 5 de septiembre de 2013

Decrecimiento

   Compartimos con todos vosotros/as un artículo de Rafael Saravia publicado en el Diario de León, el autor induce a una reflexión sobre el sistema capitalista y la explotación laboral que hoy día sufre la clase trabajadora de este país. Como ya venimos repitiendo, al Gobierno de la Nación no le interesa la creación de empleo, prefieren tener un ejército de parados que vendan su fuerza de trabajo por una miseria, porque estos parados necesitan recursos económicos para subsistir. Este ejército de parados sirve a la vez al empresario para amedrentar a los trabajadores en activo arrebatándoles a éstos sus derechos con la amenaza del despido.

   Necesitamos un cambio de modelo político-económico-social, construirlo con la participación ciudadana como pilares básicos y fundamentales, y con la economía al servicio de los ciudadanos/as y de la mayoría social. Cada vez son más las voces que se unen a esta corriente de cambio y reflexionan en este sentido, una muestra de ello es el artículo de Rafael Saravia: 

   Me levanto con el escozor en la punta de la rabia. Me levanto con esa mala leche que le queda a uno después de haberse acostado leyendo una noticia que escuece y preocupa más de lo que parece. La noticia, leída de mala manera, nos da un dato halagüeño, la bajada del paro en estos meses. La noticia, leída de manera real, con sus notas y todas sus letras, nos deja un escalofriante dato: la explotación laboral crece como hacía años que no se veía.

   Los datos son alarmantes, jornadas de 12 horas diarias para sueldos de 500 euros al mes. Y no hablamos de uno ni de dos casos aislados... Hablamos de prácticas comunes en grandes empresas, teniendo hasta un tercio de la plantilla contratada como becarios con jornadas maratonianas y sueldos irrisorios.
Uno se retorna a épocas muy dudosas, hace 50 años la jornada laboral media era de 48 horas semanales, hace 40 años bajó a 44 y no hace tanto era habitual las jornadas de 35-40 horas semanales. Hoy en día, asistimos a la fuerza del todopoderoso mercado, a la amenaza del dato escalofriante de los cinco millones de parados para, con el miedo repleto y el plato vacío, asumir lo que nos echen. Si nos amparamos en las propias leyes de los mercados, la solución a esta sinrazón nos la da un intelectual de primer orden que lleva luchando años en pro del beneficio social y en contra de la hecatombe que el ser humano está provocando en este planeta en los últimos dos siglos. Este hombre, el profesor Serge Latouche, nos da la clave: trabajar menos para ganar más. Cuestión de oferta y demanda... el hecho de trabajar tanto por tan poco lo que hace es tirar el precio del trabajo. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Esta ecuación es fácil plantearla pero muy difícil imponerla sin un marco jurídico y legal que imponga a las grandes empresas unos límites a favor del desarrollo social. Hace falta voluntad política para la mejora, sin duda.

   Pero la teoría que defiende Latouche va más allá, y es una más que racional propuesta de limitación del consumo incontrolado. Decrecer, en el sentido más ecosocial de la palabra. En su libro La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, nos dice que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto.

   El Decrecimiento no es una alternativa en sí misma, nos dice el profesor Serge... pero sí es un germen ideológico de hacia donde deben ir unas propuestas que suplanten a las actuales normas sociales que se rigen por el consumismo desmesurado dentro de un capitalismo que hace aguas por todas partes.
Decrecer, replantearse hacia dónde y cómo queremos avanzar, no es algo malo. Ir para atrás para recorrer el camino con mayor calidad social y vital es, tal vez, un paso a favor de la vida y el bienestar común. Tal vez, decrecer, sea evolucionar




 

martes, 3 de septiembre de 2013

NO A LA GUERRA, NO EN NUESTRO NOMBRE

   Suenan los tambores de guerra de nuevo en Oriente, esta zona vuelve a estar en el punto de mira del ejército imperialista americano, ya fue Afganistán, Iraq, Kwait, Libia...ahora el enemigo es Siria y se escudan nuevamente en la presencia de armas químicas, en esta ocasión, de destrucción masiva en el caso de la reciente invasión de Iraq, siempre sin pruebas, no la aportaron entonces ni las han aportado ahora de momento. Es una decisión tomada de forma unilateral por el "salvador mundial", el flamante "Premio Nobel de la Paz", el que iba a cerrar Guantánamo el señor Barack Obama, que se desmarca incluso de la ONU para iniciar una nueva cruzada imperialista pero, ¿qué intereses hay detrás de todo esto?

   Lo que le interesa a los EEUU es la seguridad de Israel y la defensa de sus intereses económicos y sobre todo del control del petróleo y la exclusividad del dólar como moneda-papel fundamental  en el comercio internacional de energías.

   Pascual Serrano, hace un interesante análisis de los intereses de EEUU en un ataque a Siria en su artículo "El déjà vu sirio" publicado el pasado 28 de agosto en el diario.es el cuál compartimos de forma íntegra con todos vosotros puesto que induce a la reflexión y presenta datos que los grandes medios de comunicación de masas ocultan a la opinión pública. 

   Todo parece indicar que EEUU bombardeará Siria en los próximos días, es lo que los medios y la diplomacia denomina eufemísticamente “intervenir”. Para empezar debemos aclarar que tenemos la humildad de reconocer que, aunque parece indiscutible que hubo una masacre por armas químicas, no sabemos quiénes fueron los responsables. Es por ello que la ONU envía inspectores a la zona. Ignorado esto podemos presentar algunas deducciones lógicas. La primera de ellas es el principio establecido en el Derecho Romano y utilizado en criminalística de “cui prodest” (¿quién se beneficia?). Desde hace semanas, en la agenda de las potencias occidentales y sus adláteres árabes están las acusaciones contra el gobierno sirio por el uso de armas prohibidas, lo más absurdo que podría hacer ese gobierno sería asesinar un millar de civiles, incluidos niños, en un barrio que no forma parte del frente y poner en bandeja la justificación de una intervención militar de EEUU o de la OTAN. Es decir, la respuesta de “a quien beneficia” la masacre por agentes químicos es los partidarios de esa intervención militar contra Siria.

   Lo siguiente que hemos comprobado es la rápida difusión de la noticia señalando la autoría del gobierno sirio. Tan rápida que el día 21 los medios internacionales estaban informando de una masacre de 650 personas por parte del ejército sirio utilizando como fuente informativa un tuit de la oposición siria. Nada más. No se me ocurre ningún agente social que pueda conseguir ser titular mundial con un tuit.

   Inmediatamente, los gobiernos que han mostrado su apoyo a los rebeldes sirios comienzan a exigir la presencia de los inspectores en la zona para confirmar el ataque y determinar sus responsables, y acusan al gobierno sirio de no colaborar. Sin embargo, cuatro días después ese gobierno está autorizando la presencia de los inspectores y dotándoles de escolta para desplazarse a la zona. Cuando se dirigen al terreno, estos inspectores sufren un tiroteo. De nuevo el gobierno es acusado de la responsabilidad de los disparos de francotiradores al convoy. Sería una cosa curiosa que un bando escolte a unos inspectores de la ONU y al mismo tiempo les disparara. A continuación, los mismos que exigían la presencia de inspectores dicen que ya es tarde, que no necesitan a los inspectores. Sin esperar a las conclusiones del equipo de investigadores de Naciones Unidas, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, dice que ya tienen la información de inteligencia que demostrará que “no fueron los rebeldes y que el Gobierno sirio fue el responsable".

   De nada sirve que el gobierno sirio lo niegue, o que Médicos sin Fronteras afirme que “no puede establecer la autoría del ataque”. La información del gobierno sirio, difundida por la televisión nacional de ese país, asegurando que el ejército allanó el día 24 un depósito de los opositores armados en Jobar, localidad de la periferia de Damasco, en donde halló varios barriles de agentes tóxicos con la inscripción hecho en Arabia Saudita, además de máscaras antigás y pastillas para neutralizar los efectos por la exposición a dichos químicos, sólo fue recogida por Prensa Latina.
El gobierno que más muertes ha provocado en la historia por armas atómicas (Hiroshima y Nagasaki) y por armas químicas (agente naranja en Vietnam) es el que se presenta como protector mundial de los daños por esas armas. El gobierno que inició una guerra de Iraq, que todavía continúa, justificada por unas armas de destrucción masiva que no existían, ahora propone hacer lo mismo por unas armas químicas fundadas en las mismas pruebas. La sensación de déjà vu con la invasión de Iraq es inevitable. Entonces pidieron inspectores y cuando se encontraban en el terreno les obligaron a salir precipitadamente porque comenzaban a bombardear.

   Son los mismos gobiernos que se escudaron en una resolución de la ONU para proteger a los libios y terminaron bombardeando el convoy del presidente para que una horda de mercenarios lo linchara y colgara el vídeo en internet. Es la misma OTAN que bombardeó Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad argumentando una limpieza étnica que los forenses demostraron falsa y que, una vez más, lo volverá a hacer en Siria sin importarle la legislación internacional. Los mismos países que invadieron Afganistán para liberar a las mujeres de los talibanes y hoy siguen siendo lapidadas y el país aumentando su récord de producción de opio, corrupción y pobreza.

   A todas esas personas bienintencionadas que dicen que no podemos permanecer impasibles ante la masacre de cientos de civiles en Siria hemos de explicarles que esos libertadores que esgrimen el derecho de proteger, la defensa de los derechos humanos y la implantación de la democracia cargan con demasiados antecedentes para que podamos creer en sus buenas intenciones.

   Como señala Jean Bricmont (Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra, El Viejo Topo, 2008), asistimos a que gran parte del discurso ético de la izquierda considera la necesidad de exportar la democracia y los derechos humanos echando mano de las intervenciones militares del primer mundo, y califican de relativistas morales e indiferentes al sufrimiento ajeno a quienes critican esas injerencias. De forma que es precisamente esa izquierda la que inventa e interioriza “la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación”. Es un error plantear que existen gobiernos buenos -que pueden invadir- y malos -que merecen ser invadidos y derrocados-. No olvidemos que si aceptamos esa opción, la invasión legítima, en el fondo, estamos autorizando la del fuerte sobre el débil. ¿Acaso invadirá Brasil (tan democrático como EEUU) a Iraq para instaurar la democracia? ¿Aceptaríamos que el Líbano bombardeara con carácter preventivo a Israel? Recordemos que ha sido atacado alguna vez por ese país, estaría muy fundado su ataque preventivo.

   Olvidan también que el poder siempre se ha presentado como altruista. Decir que se bombardea Yugoslavia para impedir una limpieza étnica, se invade Afganistán para defender los derechos de las mujeres, se ocupa Iraq para llevar la democracia y liberar al país de un dictador o se ataca Siria para derrocar a un tirano no difiere mucho del discurso de la Santa Alianza para enfrentar las ideas de la Ilustración que inspiraron la Revolución Francesa, o del de Hitler que justificó su invasión de los Sudestes checoslovacos para defender a la minoría alemana. Parece que esa izquierda de fervor internacionalista humanitario olvida que, ya en los tiempos más recientes, el intervencionismo extranjero occidental, que viene a ser lo mismo que decir el estadounidense, es el que apoyó en Indonesia a Suharto frente a Sukarno, a los dictadores guatemaltecos frente a Arbentz, a Somoza frente a los sandinistas, a los generales brasileños contra Goulart, a Pinochet frente a Allende, al apartheid frente a Mandela, al Sha contra Mossadegh y a los golpistas venezolanos contra Chávez. Si de intervenir para proteger y salvar vidas se trata, bastaría con “bombardear” muchos países de África con tetra briks de leche en lugar de bombas de racimo.

   Tampoco es que estemos defendiendo a talibanes, a Sadam, a Gadafi ni Al Assad. Estar en contra de un bombardeo de la OTAN o una invasión estadounidense no requiere de un pronunciado rechazo expreso a esos regímenes para que no se interprete que se defienden, el asunto que debemos plantearnos es la violación de la legislación internacional por parte de una potencia invasora, y las mentiras en las que se escudan para justificarla.

  Pascual Serrano 
   (Periodista)

   Son muchos los que se han alzado en contra de esta nueva aventura imperialista americana, desde Izquierda Unida y el Partido Comunista se ha mostrado un rechazo enérgico desde el principio a la declaración de guerra efectuada por EEUU que sin embargo ha sido respaldada  tanto el PSOE como el PP que incluso ha enviado a la zona a la fragata Blas de Lezo aunque afirma que no se pronunciará a favor o en contra hasta que no exista una resolución de la ONU acerca del uso por parte del gobierno sirio de armas químicas. 

   Desde Izquierda Unida y el PCE no se apoyará una nueva guerra imperialista sea cual sea la resolución de la ONU, en palabras de Julio Anguita "malditas sean las guerras y los canallas que las hacen". Por ello tenemos que volver a repetir una vez más a pleno pulmón:

 ¡¡NO A LA GUERRA, NO EN NUESTRO NOMBRE!!