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jueves, 9 de julio de 2015

Ruptura o continuismo, CAMINANDO HACIA LA UNIDAD POPULAR

   Hay momentos a lo largo de la historia donde el Pueblo debe decir basta y  tomar las riendas de su destino.

   Estamos ante un momento socio-político histórico, estamos inmersos en una de las mayores crisis del sistema capitalista, que como ya todos sabemos, se trata de un sistema cíclico que para sobrevivir necesita de la creación de beneficios constantes, lo que hace que cada cierto tiempo se produzcan crisis profundas que acaban con la refundación del sistema y la aparición de un nuevo orden social. 

   Hoy día estamos en ese punto, el punto donde el sistema capitalista está tratando de refundarse e imponer un nuevo orden social para poder seguir creando riqueza para unos pocos a costa del sufrimiento de muchos. En este nuevo orden social que intenta imponer el capital financiero, los llamados mercados, sobran los derechos laborales, los Estados e incluso la democracia. 

   Estamos ante una oportunidad de oro para asestar un duro golpe a este sistema capitalista y a sus siervos, que no son otros que los que aplican las política que benefician al capital, y que en nuestro país están representados en el bipartidismo monárquico y corrupto (PSOE y PP).  

   A final de año se celebrarán elecciones generales en nuestro país, donde nos jugamos mucho, y donde debemos de optar por la RUPTURA O EL CONTINUISMO. Debemos, como ciudadanos/as, hacernos las siguientes preguntas: 

¿Queremos de verdad continuar así? 

¿Queremos cambiar al títere pero que se mantenga el titiritero?

¿Qué hemos avanzado en todos estos años de democracia? 

¿Por qué se incumple nuestra Constitución de forma sistemática sin que pase nada? 

¿Por qué nuestro país ha sido arrasado? ¿Por qué el Estado ha sido desinflado? ¿Por qué no hay una Banca Pública, Empresas Energéticas (luz, agua, gas...) Públicas, Empresas de Transportes Públicas...?

¿Qué vamos a cobrar cuando seamos mayores y estemos jubilados?

   Desde que el bipartidismo monárquico, que mantiene al capitalismo en nuestro país, sufriera en las pasadas elecciones europeas un golpe se ha sabido proteger e intenta recomponerse a pasos agigantados. Los partidos que nos situamos a la izquierda y que somos antisistemas (porque no defendemos este sistema injusto y depredador) hemos reflexionado y concluido que ahora más que nunca es necesaria la UNIDAD POPULAR. 

   El movimiento ciudadano (15 M) surgido15 marzo de 2011 supuso un punto de inflexión, pero ya venía  precedido de numerosas luchas sociales contra las privatizaciones de lo público, contra la eliminación de los derechos sociales, la deslocalización de las empresas, del Banco Central Europeo, Maastricht, la recuperación de la banca con dinero público, la lucha de las mujeres contra el regreso y la vuelta de tuerca del patriarcado y de la jerarquía eclesiástica, etc.

   La gente se empoderó y se enfrentó a una democracia representativa agotada y corrupta, este empoderamiento ciudadano se manifestó en las mareas en defensa de la sanidad pública, en la creación de plataformas ciudadanas para la defensa de la vivienda y las mareas para la defensa de la enseñanza pública. Las marchas por la dignidad pusieron sobre la mesa la demanda de pan, trabajo y techo.

   Las elecciones municipales y autonómicas han supuesto un nuevo impulso para romper con el Régimen del 78. Creían que con el cambio del monarca recuperarían la iniciativa de nuevo y podrían aplicar su hoja de ruta: salvar el bipartidismo, salvar la monarquía y empobrecer al 90% de la población.

   Estos comicios han demostrado que en aquellas ciudades donde se ha producido una verdadera convergencia social y política, donde la UNIDAD POPULAR se ha puesto en marcha de forma horizontal, participativa, sin ningún tipo de soberbia y solo pensando en un proyecto común que beneficie a la mayoría social trabajadora, se ha alcanzado el éxito, ciudades como: Madrid, Barcelona, Zamora, Zaragoza, A Coruña... son el ejemplo de que ¡con la UNIDAD POPULAR sí se puede!

   Sin la convergencia de todos los colectivos sociales, políticos y culturales que están, cada uno por su lado luchando contra el régimen del 78, no habrá derrota del bipartidismo en las próximas elecciones generales. Es momento de tener altura de miras, generosidad y de anteponer el proyecto común ante los egos, el afán de protagonismo y la individualización que otros pretenden imponer. 

   El que piense que podemos cambiar el sistema con una mera sopa de siglas políticas que concurra a las elecciones generales juntas está muy equivocado, los problemas de este país son sistémicos porque radican en el sistema, y el sistema, solo se puede cambiar con una amplia base social que se una en torno a un programa de mínimos en un espacio de confluencia desde abajo, que permita empoderar a la ciudadanía creando un contrapoder capaz de resistir los envites del capital y su enorme fuerza económica y mediática. 

   Izquierda Unida como herramienta al servicio de las necesidades de la ciudadanía se pone a disposición del Pueblo para participar en estos espacios de UNIDAD POPULAR, sin pretender ser más que nadie, desde la humildad ofrecemos todo lo que esté en nuestras manos (militantes, cuadros, infraestructuras, experiencia...) para alcanzar estos espacios de convergencia que nos lleven a la creación de LA UNIDAD POPULAR, unidad que no acaba después de las elecciones generales, puesto que no es nuestra finalidad ganar estas elecciones sino acabar con este régimen bipartidista monárquico y corrupto creando un contrapoder que se enfrente de tú a tú con el capital. 

   Ahora es el momento de la ciudadanía, de que los ciudadanos/as de este país digan basta y tomen el protagonismo de la vida política, que nadie se equivoque de enemigo, el enemigo se llama PODER ECONÓMICO, y no debemos de equivocarnos puesto que el enemigo no se equivoca y viene a por nuestros derechos sociales, laborales y por todo aquello que huela a beneficios sin importarles ni un ápice que tenga que pasar por encima de la naturaleza e incluso de la vida humana.

   Está en nuestras manos o CONTINUISMO O RUPTURA esa es la cuestión. 
  
  

lunes, 8 de junio de 2015

Militancia solidaria

Los militantes de Izquierda Unida pertenecen a las clase trabajadora, tienen conciencia de clase y son solidarios.

Además de luchar políticamente para derrotar al capitalismo también aportan sus conocimientos para mejorar la calidad de vida de sus semejantes.

Somos pueblo!




jueves, 5 de septiembre de 2013

Decrecimiento

   Compartimos con todos vosotros/as un artículo de Rafael Saravia publicado en el Diario de León, el autor induce a una reflexión sobre el sistema capitalista y la explotación laboral que hoy día sufre la clase trabajadora de este país. Como ya venimos repitiendo, al Gobierno de la Nación no le interesa la creación de empleo, prefieren tener un ejército de parados que vendan su fuerza de trabajo por una miseria, porque estos parados necesitan recursos económicos para subsistir. Este ejército de parados sirve a la vez al empresario para amedrentar a los trabajadores en activo arrebatándoles a éstos sus derechos con la amenaza del despido.

   Necesitamos un cambio de modelo político-económico-social, construirlo con la participación ciudadana como pilares básicos y fundamentales, y con la economía al servicio de los ciudadanos/as y de la mayoría social. Cada vez son más las voces que se unen a esta corriente de cambio y reflexionan en este sentido, una muestra de ello es el artículo de Rafael Saravia: 

   Me levanto con el escozor en la punta de la rabia. Me levanto con esa mala leche que le queda a uno después de haberse acostado leyendo una noticia que escuece y preocupa más de lo que parece. La noticia, leída de mala manera, nos da un dato halagüeño, la bajada del paro en estos meses. La noticia, leída de manera real, con sus notas y todas sus letras, nos deja un escalofriante dato: la explotación laboral crece como hacía años que no se veía.

   Los datos son alarmantes, jornadas de 12 horas diarias para sueldos de 500 euros al mes. Y no hablamos de uno ni de dos casos aislados... Hablamos de prácticas comunes en grandes empresas, teniendo hasta un tercio de la plantilla contratada como becarios con jornadas maratonianas y sueldos irrisorios.
Uno se retorna a épocas muy dudosas, hace 50 años la jornada laboral media era de 48 horas semanales, hace 40 años bajó a 44 y no hace tanto era habitual las jornadas de 35-40 horas semanales. Hoy en día, asistimos a la fuerza del todopoderoso mercado, a la amenaza del dato escalofriante de los cinco millones de parados para, con el miedo repleto y el plato vacío, asumir lo que nos echen. Si nos amparamos en las propias leyes de los mercados, la solución a esta sinrazón nos la da un intelectual de primer orden que lleva luchando años en pro del beneficio social y en contra de la hecatombe que el ser humano está provocando en este planeta en los últimos dos siglos. Este hombre, el profesor Serge Latouche, nos da la clave: trabajar menos para ganar más. Cuestión de oferta y demanda... el hecho de trabajar tanto por tan poco lo que hace es tirar el precio del trabajo. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Esta ecuación es fácil plantearla pero muy difícil imponerla sin un marco jurídico y legal que imponga a las grandes empresas unos límites a favor del desarrollo social. Hace falta voluntad política para la mejora, sin duda.

   Pero la teoría que defiende Latouche va más allá, y es una más que racional propuesta de limitación del consumo incontrolado. Decrecer, en el sentido más ecosocial de la palabra. En su libro La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, nos dice que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto.

   El Decrecimiento no es una alternativa en sí misma, nos dice el profesor Serge... pero sí es un germen ideológico de hacia donde deben ir unas propuestas que suplanten a las actuales normas sociales que se rigen por el consumismo desmesurado dentro de un capitalismo que hace aguas por todas partes.
Decrecer, replantearse hacia dónde y cómo queremos avanzar, no es algo malo. Ir para atrás para recorrer el camino con mayor calidad social y vital es, tal vez, un paso a favor de la vida y el bienestar común. Tal vez, decrecer, sea evolucionar




 

martes, 18 de junio de 2013

La creación de un frente de izquierdas

   Nos gustaría compartir con vosotros/as un artículo de Iria Meléndez Pérez  investigadora en Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona y Diego González Cadenas investigador en Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia, publicado en La Marea.

   En su artículo nos hablan del debate abierto entre los partidos de izquierda de nuestro país de la posibilidad de crear un frente común de izquierdas para enfrentarse al neoliberalismo y a la socialdemocrácia imperante en nuestros días, que provoca dolor y sufrimiento con sus políticas a los ciudadanos/as españoles al imponer los dictados de los Mercados y de la Troika. 

   Desde nuestro punto de vista es un buen artículo para leer y reflexionar acerca de esta posibilidad. Nuestra formación política, Izquierda Unida, siempre ha defendido la unidad de la izquierda para hacer frente al sistema capitalista, siendo capaces de huir de nuestras pequeñas diferencias y reforzar nuestras grandes similitudes, hasta tal punto que hoy nuestro grupo de diputados en el Congreso recibe el nombre de Izquierda Plural incluyendo entre sus filas a diputados de CHA, ICV y EUiA con los que concurrimos juntos a las elecciones generales.

   Pero el bipartidismo, estando hoy herido de gravedad, se protege. Los neoliberales del  PP y los socialdemócratas del PSOE, han pactado para presentar en Europa un acuerdo que quema a fuego lento los derechos de los trabajadores/as de nuestro país. El llamado pacto del sidecar, donde Mariano Rajoy conduce y Rubalcaba actúa de acompañante, no es más que un esfuerzo por parte del PSOE y PP de apuntalar un régimen bipartidista que se desmorona y se viene abajo.   

   Por ello, la izquierda se debe organizar apartar sus diferencias y presentar un programa común que venza al bipartidismo, a este régimen capitalista y corrupto, dando paso a un nuevo proceso constituyente que nos devuelva al Pueblo español la Democracia que ahora está en manos del capital financiero, los Mercados y la Troika.  


   IRIA MELÉNDEZ y DIEGO GONZÁLEZ// Hablar de proceso constituyente no es, a diferencia de hasta hace muy poco, un mero deseo. La crisis económica ha provocado una crisis de dominación en la que la clase dominante tiene cada vez más dificultades para hacer valer sus intereses como universales. El cóctel resultante, en el que se mezclan elementos a veces contradictorios como el “que no nos representan”, “PP y PSOE lo mismo es”, “para qué voy a votar si son todos iguales” o “voy a votar a otros porque estoy cansando de que me tomen el pelo los de siempre”, supone la apertura de una ventana de oportunidad que permite una redefinición de los márgenes entre lo posible y lo imposible. Ahora bien, que la hegemonía neoliberal se resquebraje no significa que automáticamente se forje una nueva mayoría popular transformadora. El resultado de la ventana de oportunidad que se cruce dependerá de la correlación de fuerzas existente y se sintetizará en un punto del eje entre la reacción, el gatopardismo y la trasformación radical de las relaciones sociales. De ahí la urgente necesidad de construir un frente de unidad popular con tal de que entre los diferentes actores sociales en pugna el elemento transformador sea hegemónico.

   Con este artículo, animados tanto por los últimos sondeos electorales como por los resultados de las elecciones catalanas y gallegas, nos hemos propuesto contribuir a la construcción de un frente amplio huyendo del –acomodado- sectarismo y evidenciando algo que todo el mundo conoce: las izquierdas, a pesar de concurrir divididas a las elecciones,  comparten, en esencia, los mismos puntos de vista sobre cuestiones clave. Los veinte puntos que hemos analizado, conformadores de lo que a nuestro parecer es parte de un programa de mínimos de ruptura, así lo demuestran: el nivel de coincidencia, como señalamos en la tabla, es de 91,65%. Es cierto que existen numerosos matices, y que se dan distintos grados de intensidad entre el anticapitalismo y la socialdemocracia, pero ante una situación de emergencia como la que nos encontramos se hace urgente tender puentes y focalizar esfuerzos en los puntos de unión.

   Desde luego, como se ha planteado desde Cataluña,  no se trata de llevar a cabo pactos entre las cúpulas de las diferentes fuerzas políticas sino de emprender un proceso participativo en el que los movimientos sociales jueguen un rol central haciendo de la multiplicidad de reivindicaciones concretas un universal que se identifique con la propuesta aglutinadora de activación del poder constituyente. Como lo resume Žižek, “la situación se politiza cuando la reivindicación puntual empieza a funcionar como una condensación metafórica de una oposición global contra Ellos, los que mandan, de modo que la protesta pasa de referirse a determinada reivindicación a reflejar la dimensión universal que esa específica reivindicación concreta contiene.”

   Somos conscientes, como tantas veces se ha advertido, que de poco sirve el acceso al poder institucional si no está respaldado por el poder popular. Como así lo demuestran las recientes experiencias latinoamericanas, ha de producirse un entrelazamiento dialéctico entre poder constituyente y poder constituido de tal forma que mientras el primero se convierte en el elemento dinamizador (antiestático) del segundo a través de mecanismos de participación y de control democráticos, el segundo se erige en garante de los derechos y del ejercicio democrático del primero. De ahí la importancia de la toma del poder institucional y de emprender una estrategia de ruptura constituyente que permita la construcción de un nuevo bloque histórico, de una nueva hegemonía cultural, de una nueva cotidianidad. Pero también, en lo inmediato, para ser el freno de emergencia a las políticas neoliberales y garantizar no únicamente los derechos civiles y políticos sino también los sociales, económicos, culturales y medioambientales, replanteándonos radicalmente un modelo de crecimiento basado en una estrategia imperialista de obtención de recursos a precios irrisorios y en la devastación del medioambiente.

   Queda únicamente por preguntarse si nos atrevemos a dar el paso e iniciar un proceso de transformaciones sociales profundas no sólo desde la calle sino también desde las instituciones. Si entendemos que la victoria de Syriza en Grecia es fundamental, ¿por qué no iba a serlo la de un Frente Democrático en España? En las próximas elecciones al Parlamento Europeo en 2014, de circunscripción electoral única, tenemos una primera prueba. ¿Cometeremos el error de las anteriores concurriendo divididos? ¿Volveremos a buscar sin éxito, como advirtió en su momento Isaac Rosa, la papeleta de Izquierda Unida Anticapitalista Internacionalista? De la puesta en marcha inmediata de reuniones entre partidos, movimientos sociales, ciudadanía interesada y sindicatos (no olvidemos a los anarcosindicalistas) dependerá. La correlación de fuerzas que se establezca determinará si caminamos hacia la salida democrática o al autoritarismo. El tiempo apremia: el régimen se hunde a pasos acelerados y los progresos de las fuerzas transformadoras son todavía muy lentos.

Tabla de partidos y coincidencia de programas 

   

jueves, 21 de julio de 2011

15-M aquí cabemos todos............ o esto no funciona

   Artículo de opinión del Secretario General del PCE, José Luis Centella, sobre el 15-M y los últimos acontecimientos

   El 15 de mayo comenzó una movilización que tiene la gran virtud de representar muchas cosas a la vez, a mucha gente a la vez y hacerlo sin necesidad de uniformidad o sometimiento a un pensamiento único.

   La gran mayoría de quienes participan desde entonces en las movilizaciones tienen la necesidad de romper con un estado de cosas heredado de una transición incompleta, que no entienden por que no la vivieron y se la han explicado mal, haciendo demasiadas trampas. Un estado de cosas que presentan una separación de poderes contaminada por el régimen anterior, un sistema electoral diseñado en 1977 para mantener un bipartidismo imperfecto que dejara sin influencia a un potente Partido Comunista, en el que todos los votos no valen igual, un distanciamiento entre las instituciones y el pueblo para blindar un sistema social y económico al servicio del gran capital.

  Pero también representa el 15-M, una movilización contra una forma de afrontar una crisis, que no solo es económica, sino que afecta a todo el sistema, porque cada vez es más evidente que este sistema social, económico, de valores, no es capaz de dar respuesta positiva a las necesidades de gran parte de la ciudadanía. Es más, cada vez está más claro, que el capitalismo no se plantea esa meta, sino que su objetivo es asegurar el nivel de beneficios de los poderosos, de los banqueros, de los grandes capitales especulativos, no dudando para ello de vaciar de contenido la ya débil Democracia que tenemos.

   Se deja sin capacidad de decisión a los Parlamentos y a los Gobiernos, porque las cosas importantes de la economía se deciden en el Fondo Monetario, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo por unos señores que no son elegidos "democráticamente" y que por tanto no tienen que dar cuentas de sus decisiones, eso sí, decisiones tomadas por quiénes reclaman recortes y duermen en lujosos hoteles de 3.000 € por noche y son protagonistas de sonados escándalos.

   Debemos tener claro que cuando una parte importante del pueblo sale a la calle para mostrar su rechazo y protestar contra la Banca, los grandes empresarios y el bipartidismo como culpables de la crisis social y económica, la obligación de todo revolucionario es escucharlo, respetarlo, analizarlo y ser parte activa de esa movilización.

   El éxito de convocatoria de estas movilizaciones, la importancia de su continuidad, le da una fortaleza que desborda cualquier intento de ser integrado por el sistema, pero tambiés le plantea algunos retos, mejor dicho nos plantea a todos muchos retos. El primero es dar contenido a uno de los lemas que más se escuchan estos días, el que dice: "que no, que no nos representan". Detrás de este grito está, a mi entender, una de las claves de futuro para que estas movilizaciones tengan continuidad en un movimiento, porque debe suponer que nadie debe pretender más representación que la que se le otorgue especificamente y, a la vez, todos y todas podemos vernos representados en las ideas, en el intelectual colectivo que representan las propuestas que de una forma consensuada se formulan en las Asambleas.

   Por ello, la gente de la izquierda organizada, la que llevamos años, en el caso del Partido Comunista de España, exactamente 90 años, luchando por muchas de las cosas que ahora se plantean desde las calles y plazas de nuestras ciudades, podemos caer en el error de creernos representantes de esta gente, simplemente por haber dicho con anterioridad, lo mismo que ahora oímos y escandalizarnos porque un grupo nbumeroso de jóvenes crean descubrir el mundo luchando por cosas tan viejas como evitar un desalojo, cuando por cierto, Dolores Ibarruri, La Pasionaria, ya lo hacía en 1936, o pidiendo un cambio de Ley Electoral que nosotros llevamos planteando desde hace décadas.


    Pero también, la ciudadanía que se moviliza puede caer en el error de ponerse a la defensiva, de creer que cualquier "político" que se acerque a las movilizaciones les va a robar su espacio, que cualquier "político" que asista a una movilización viene a hacerse la foto, viene a intentar representarlos sin que nadie se lo pida y pueden reaccionar de mala manera ante el temor de contaminarse por el simple contacto.


    Ambos errores son casi lógicos, casi naturales, casi entendibles, pero debemos hacer el esfuerzo de superar "el casi" para derribar tabiques, debemos estar dispuestos a contaminarnos, a escucharnos, a innovar formas de movilización y de organización de la protestas etc. y a aceptar el reto de dar valor a la coherencia de los hechos, por encima de los discursos huecos.

   No podemos pretender representar a nadie que no nos lo ha pedido, porque de lo que se trata no es de representar, sino de ser parte de una movilización con la que compartimos objetivos y, eso, no solo nadie nos lo puede impedir, sino que tenemos que defenderlo sin complejos, defendiendo con lealtad al resto de participantes en las Asambleas, nuestras ideas y nuestras propuestas.

   De lo que se trata, es de avanzar juntos con mucha más gente, un camino desde el desarrollo de instrumentos de participación colectiva que construyan una nueva forma de hacer políticas, en el más amplio sentido de esta palabra, el que le devuelve la dignidad, desde la construcción de una Democracia Participativa en la que los pueblos sean los protagonistas de la historia y no meros actores secundarios del gran teatro de la vida social y política.

   Respetemos los ritmos y las formas que la movilización surgida tras el 15 de mayo se vaya dando y ganemos el respeto y la comprensión para nuestra presencia en las movilizaciones. Por ello me alegro del rechazo que ha provocado en Portavoces del 15-M la agresión que sufrió Cayo Lara el pasado 15 de junio y entiendo al mismo tiempo que digan que no los representamos. Como ya he dicho, no aspiramos a ello, con tratar de representar dignamente al millón y medio de personas que nos han votado el pasado 22 de mayo tenemos bastante.

   Tenemos que ser conscientes de que podemos aportar muchas cosas, podemos ser útiles a la movilización, podemos contribuir a dar contenido a toda una serie de ideas que hay que desarrollar, profundizar y hacerlo sin más pretensión que la de ser parte de un todo plural, heterogéneo, disperso, pero que por eso mismo rico en la diversidad, en el mestizaje.

   En paralelo, porque todo no se termina en torno a las movilizaciones del 15-M, vamos a desarrollar la propuesta de CONVOCATORIA SOCIAL que hemos decidido impulsar, eso sí, lo tenemos que hacer sin ninguna pretensión de competir con el 15-M, ni de apropiarnos de nada, ya que de lo que se trata es de propiciar en esta CONVOCATORIA la participación y la implicación de lo más dinámnico de la izquierda social, sindical, cultural y política. Porque la Convocatoria Social busca la construcción de un Bloque Social y Alternativo en torno a una alternativa sobre la actual forma de afrontar la crisis, para construir juntos, en pie de igualdad, la unidad de la izquierda transformadora, la organizada, la que se movilizó en la huelga general, la que se moviliza estos días en las calles y plazas de toda España, hacerlo desde la base, avanzando en la Refundación y confrontando directa y claramente con quienes quieren mantener las viejas estructuras del sistema. Es decir, la confrontación con el más rancio institucionalismo que pone la política en manos de los ilustrados y dando la palabra y la capacidad para decidir a todo el mundo.

   Por eso lo que puede ser importante lo surgido en torno al 15-M, lo que puede dar continuidad a esta movilización, lo que la puede convertir en un movimiento que remueva los cimientos del sistema y sobre todo para que empiece a enterrar lo viejo para que pueda surgir lo nuevo, es que tengamos claro que "aquí cabe todo el mundo o esto no funciona".

   Desde el sectarismo, la exclusión, el recelo, no se puede impulsar la revolución desde la base, la que se necesita para hacer frente al intento de impalntar la dictadura del capital y hay que hacerlo desde lo concreto, con el objetivo de evitar que  la crisis la paguemos los más débiles, empezando por evitar juntos los desalojos de quienes no puedan pagar la hipoteca, por culpa de un sistema injusto y cruel, dando contenido al grito de que el Pueblo Unido Jamás será Vencido, o recuperando aquel fantasma que el siglo XIX recorría Europa y que hoy debe recorrer todo el Planeta proclamando aquello de Proletarios de todo el Mundo Uníos.

   Nos dirán que somos antiguos, pero hay algo más antiguo que la injusticia, que la explotación de un ser humano por otro.... como vemos todo o casi todo está inventado.... lo malo que a la vez también, casi todo o todo, estaba olvidándose haste que una multitud de gente ilusionada, combativa, con la fuerza que dan las ganas de cambiar las cosas... lo empezó a desemplovar un 15 de mayo.... no dejemos que nuestras contradicciones lo estropee, repito, aquí cabemos todos, eso sí sin dioses, reyes, tribunos ni ilustrados que nos quieran guiar.   

José Luís Centella (Secretario General del Partido Comunista)